Se cuelan ansiosas las esquirlas de un deseo dormido, las noto en el pálido quebrado de mi costado. Las reconozco. Son secuelas dentelladas de tu ausencia.
Las epifanías han cesado su andar monótono entre herejes y otros impíos.
Marzo respira intranquilo, sabiendo que abril no viene
-ni vendrá- detrás.
Marzo respira intranquilo, sabiendo que abril no viene
-ni vendrá- detrás.
Se han hecho las ideas punzantes de desequilibrios austeros en búsqueda de una eternidad quieta, perenne, fría, desolada...
Si me voy... me iré con las miradas penosas de mi ausencia temprana...
Si me quedo... sé que mis alas chocaran en el asfalto recordándome que aun estoy en esta vida...
si es que así se le puede llamar...
si es que así se le puede llamar...
A.
