Si me preguntan como son:
Son como una tormenta, son el sol sobre la escarcha, son una brisa fresca por la mañana,
son un ciclón encerrado en una casa, son sonrisas reparadoras interminablemente contagiosas.
Son zalameras irredentas, pero cuando se enojan pueden derretir con una mirada,
motivo y razón, eterno aprendizaje, se adueñan de tu mundo casi sin sentir,
y de pronto caes en la cuenta que desde que se hicieron presentes y para siempre,
sin importar su edad, son tus latidos y tu palpitar, son tus glorias y tus penas,
son pedazos de tu ser, y serán tu renacer cuando no existas más, ellas son mis hijas...
A.
y de pronto caes en la cuenta que desde que se hicieron presentes y para siempre,
sin importar su edad, son tus latidos y tu palpitar, son tus glorias y tus penas,
son pedazos de tu ser, y serán tu renacer cuando no existas más, ellas son mis hijas...
A.
